CONFIAR EN DIOS
Cuando has llorado de angustia y de dolor...
Dios ha contado tus lágrimas.
Cuando estás solo y tus amigos están muy ocupados, aún para una llamada telefónica...
Dios está a tu lado.
Cuando has intentado todo y no sabes hacia donde ir...
Dios te mostrará el camino.
Si de repente tu mirada al mundo exterior se hace más brillante y encuentras senderos de luz...
Dios te ha susurrado en el oído.
Cuando las cosas van bien, y tienes mucho que agradecer...
Dios te ha bendecido. No importa si te sientes bien o mal. Dios siempre está contigo y te acompaña en las buenas y en las malas. Él nunca te abandona… porque te ama.
Confiar en Dios, es dejarle el cuidado de tus cosas; permitirle disponer de tu futuro, porque sabes que te ama más que tú mismo; reposar en él “como un niño en brazos de su madre” (sal. 131); y ser fiel sobre todo en las pruebas, cuando las cosas resultan incomprensibles. Pide al Señor crecer en esta virtud fundamental.

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