Sólo en Dios descansa mi alma, de él me viene la esperanza. Sólo él es mi roca salvadora, él es mi baluarte: nunca vacilaré. Mi salvación y mi gloria están en Dios; él es mi roca firme, en Dios está mi refugio.
Salmo 62, 6-8
Has llegado a nuestro rinconcito especial en dónde encontrarás pensamientos, reflexiones, tarjetas y mucho más, acompáñanos y disfruta de nuestro espacio hecho con mucho cariño para tí...esperamos que sea de su agrado.
Sólo en Dios descansa mi alma, de él me viene la esperanza. Sólo él es mi roca salvadora, él es mi baluarte: nunca vacilaré. Mi salvación y mi gloria están en Dios; él es mi roca firme, en Dios está mi refugio.
Salmo 62, 6-8
Que llegue mi clamor a tu presencia; dame entendimiento, Señor, conforme a tu palabra. Que llegue a tu presencia mi súplica; líbrame, conforme a tu promesa. Que rebosen mis labios de alabanza porque tú me enseñas tus decretos.
(Salmo 119:169-171)
La decisión correcta hoy es la bendición de mañana.
EL MAYOR TESORO
No atesoro joyas ni oro porque mi tesoro más grande y hermoso son mi familia, mis amigos. Atesoro el amor, la compañía, todos los inolvidables momentos y el gozo que compartimos juntos y le dan sabor a mi vida.
Pues donde esté la riqueza de ustedes, allí estará también su corazón.
(Lucas 12:34)
10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Isaías 41:10
Tú eres de gran precio ante mis ojos, porque eres valioso, y yo te amo. No temas, porque yo estoy contigo” (43, 4-5). El amor y la misericordia del Señor te acompañan a lo largo de la vida, especialmente cuando más lo necesitas.
Sobre toda cosa Guardada, Guarda (CUIDA) tu Corazón; Porque de él mana (PROVIENE) la vida.
PROVERBIOS 4:23
Para ver el arcoíris algunas veces es
necesario soportar tempestades.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Salmos 23:4
Salmo de la presencia de Dios
Señor, tú me sondeas,
me penetras y me conoces;
sabes de mi vida más que nadie;
lo sabes todo.
Cuando me siento, allí te tengo;
cuando me acuesto, allí estás;
donde quiera que esté tú te haces siempre presente.
¡Tú estás aquí: Dios, tú eres Amor!
Cuando voy de camino,
cuando corro como un loco;
cuando huyo de mí mismo
buscando lo que no encuentros;
cuando llamo a una y otra puerta
y todas se me cierran, donde quiera que vaya o huya, allí presente estás tú.
¡Tú estás aquí: Dios, tú eres Amor!
Tú conoces los pensamientos
de mi corazón;
tú sabes de los deseos limpios
o confusos de mi alma;
tú estás al tanto de las tensiones
o conflictos de mi vida;
tú sientes mi dolor cuando quiero ocultarlo: en el dolor estás tú.
¡Tú estás aquí: dios, tú eres Amor!
Cuando la crisis me aprieta
y me siento desesperado;
cuando la prueba me golpea
y me siento cansado y solo;
cuando la soledad y el absurdo llaman a mi puerta, en medio de mi agitación y confusión, de nuevo está tú.
¡Tú estás aquí: Dios, tú eres Amor!
¿A dónde iré, Señor, que pueda alejarme de ti y no verte?
¿A dónde huiré y pueda dejar a mis espaldas tu rostro?
¿A dónde caminaré que no encuentre tus huellas en el camino?
Donde quiera que vaya , allí, donde yo llego, estás tú.
¡Tú estás aquí: Dios, tú eres Amor!
Si cierro mis ojos
y miro en lo profundo de mi mismo;
si peregrino a lo más secreto
y hondo de mi corazón;
si hago silencio y escucho dentro de mí una palabra, allí te siento, allí te oigo,
allí en mi interior estás tú.
¡Tú estás aquí: Dios, tú eres Amor!
Cuando me encuentro conmigo mismo
y me sondeo a fondo;
cuando toco mis sentimientos
y palpo mi corazón joven;
cuando callo y me dejo surgir como realmente soy, en lo profundo de mi ser joven estás y surges tú.
¡Tú estás aquí: Dios, tú eres Amor!
Siempre tú; siempre tú, vaya donde vaya;
tu presencia inunda mi vida y todo cuanto existe.
Porque eres Amor lo llenas todo, lo vives todo, lo sabes todo;
porque eres Amor te encuentro siempre a mi lado, peregrino.
¡Tú estás aquí: Dios, tú eres Amor!
Salmo para comenzar el dia
Al tocar la luz del día mis ojos, Señor,
mi corazón se levanta hacia ti en busca de tu mirada.
Escucha las palabras de quien siente la vida de nuevo,
y estate atento, Señor; sé cercano a mi mano abierta.
Da respuesta a mi pregunta; ayúdame en mi inquietud, tú que eres mi Señor y mi Dios, en quien yo confío.
A ti abro mi ser, mis ganas de vivir, mi despertar:
de mañana, en tus manos pongo mis miedos y mis ilusiones;
de mañana, en tus ojos pongo la pureza y sinceridad de mi búsqueda;
de mañana, en tu camino quiero dirigir mis pasos.
Oye mi voz, Señor, tú que eres bueno y compasivo y alienta mi vida que busca en ti luz y calor.
Guíame, Señor, tú que eres bueno y santo;
guíame hacia la luz y que camine como hijo de la luz;
guíame y allana mi camino para que sea fiel a tu Ley.
Que tu camino, Señor, sea hoy la pasión de mi corazón joven, y que tu Espíritu Santo me ayude en cada paso.
Que mi boca, Señor, sea hoy la expresión de mi interior;
que mis palabras arranquen de lo profundo y sean verdaderas.
Señor, dame un corazón limpio para que te pueda ver;
Señor, dame un corazón de pobre para que viva hoy tu Reino;
Señor, dame un corazón misericordioso
para que derrame misericordia.
Señor, dame un corazón lleno de paz para que sea hijo tuyo;
Señor, dame un corazón que tenga hambre y sed de justicia para que sea saciado y haga tu voluntad;
Señor, dame un corazón manso para que posea la tierra.
Que mi corazón se alegre y se regocije hoy, porque todo lo espero de ti, Señor Dios mío.
Camina, Señor, conmigo
Caminaré siempre en tu presencia
por el camino de la vida.
Te entrego, Señor, mi vida, hazla fecunda.
Te entrego mi voluntad, hazla idéntica a la tuya.
Caminaré a pie descalzo,
con el único gozo
de saber que eres mi tesoro.
Toma mis manos, hazlas acogedoras
Toma mi corazón, hazlo ardiente.
Toma mis pies, hazlos incansables.
Toma mis ojos, hazlos transparentes.
Toma mis horas grises, hazlas novedad.
Hazte compañero inseparable de mis caídas y tribulaciones
Y enséñame a gozar en el camino
de las pequeñas cosas que me regalas,
sabiendo siempre ir más allá
sin quedarme en las cunetas de los caminos.
Toma mis cansancios, hazlos tuyos.
Toma mis veredas, hazlas tu camino.
Toma mis mentiras, hazlas verdad.
Toma mis muertes, hazlas vida.
Toma mi pobreza, hazla tu riqueza.
Toma mi obediencia, hazla tu gozo.
Toma mi nada, haz lo que quieras.
Toma mi familia, hazla tuya.
Toma mis pecados.
Toma mis faltas de amor,
mis eternas omisiones,
mis permanentes desilusiones, mis horas de amarguras.
Camina, Señor, conmigo;
Acércate a mis pisadas.
Hazme nuevo en la donación,
alegría en la entrega
gozo desbordante al dar la vida,
al gastarse en tu servicio. Amén
Salmo para comenzar el día
Al tocar la luz del día mis ojos, Señor,
mi corazón se levanta hacia ti en busca de tu mirada.
Escucha las palabras de quien siente la vida de nuevo, y estate atento, Señor; sé cercano a mi mano abierta.
Da respuesta a mi pregunta; ayúdame en mi inquietud, tú que eres mi Señor y mi Dios, en quien yo confío.
A ti abro mi ser, mis ganas de vivir, mi despertar: de mañana, en tus manos pongo mis miedos y mis ilusiones;
de mañana, en tus ojos pongo la pureza y sinceridad de mi búsqueda; de mañana, en tu camino quiero dirigir mis pasos.
Oye mi voz, Señor, tú que eres bueno y compasivo y alienta mi vida que busca en ti luz y calor.
Guíame, Señor, tú que eres bueno y santo; guíame hacia la luz y que camine como hijo de la luz; guíame y allana mi camino para que sea fiel a tu Ley.
Que tu camino, Señor, sea hoy la pasión de mi corazón joven, y que tu Espíritu Santo me ayude en cada paso.
Que mi boca, Señor, sea hoy la expresión de mi interior; que mis palabras arranquen de lo profundo y sean verdaderas.
Señor, dame un corazón limpio para que te pueda ver; Señor, dame un corazón de pobre para que viva hoy tu Reino;
Señor, dame un corazón misericordioso
para que derrame misericordia.
Señor, dame un corazón lleno de paz para que sea hijo tuyo; Señor, dame un corazón que tenga hambre y sed de justicia para que sea saciado y haga tu voluntad;
Señor, dame un corazón manso para que posea la tierra.
Que mi corazón se alegre y se regocije hoy, porque todo lo espero de ti, Señor Dios mío.