Dejar ser es también sinónimo de libertad. Dejamos que los demás sean como quieran ser, como deseen ser, sin limitaciones ni trabas, porque nuestra propia libertad interior es tan amplia que no nos es posible poner límites a los demás. Nuestra única Ley es la Ley del Amor. Bajo esta ley ¿qué parámetro negativo podría existir? Ninguno, todo está bien, todo es adecuado.
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