Cada etapa de nuestra vida,
es un milagro maravilloso
que Dios nos regala:
La infancia con la inocencia,
que acompaña al alma,
la juventud con la fuerza
y la voluntad para vivir y mejorar,
el adulto con las expectativas
de la familia y superación personal
y la vejez con la experiencia
que los años le regalaron;
en cualquiera de las etapas,
entendemos que somos obra de Dios
y que estamos aquí
para hacer su voluntad,
con la clara consigna de hacer el bien
¡y ayudar al prójimo en ésta vida !

me gustan porque es la vida misma cual es,muy bonitas refleflexiones¡
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