Cuenta una antigua leyenda que un día un sabio visitó el infierno donde iban los matrimonios que no habían sido felices.
Allí encontró muchas parejas sentadas en torno a una mesa ricamente servida.
Estaba llena de innumerables y ricos manjares, pero el sabio vio con gran sorpresa que todos los comensales tenían cara de hambrientos, demacrados y de muy mal humor.
Tenían que comer con cucharas: pero no podían porque eran extremadamente largas, tanto…que parecían remos..
Por eso, por más que intentaban estirar sus brazos, nunca conseguían llevarse nada a la boca.
El sabio, decepcionado y triste por lo que acababa de ver, salió del infierno y se dirigió al cielo, donde se encontraban los matrimonios que sí habían sido felices.
Con un gran asombro, vio también allí una gran mesa llena de exquisitos manjares y llena de comensales y con cubiertos igual de largos que los del infierno. Pero…
Esta vez todos estaban felices, respiraban alegría y satisfacción por todos los poros de su piel. Y es que allí, en el cielo, cada cual se preocupaba de alimentar con sus largas cucharas al que tenía enfrente…
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