A veces, por torpes o apurados, decimos cosas que hieren u ofenden a las personas que más queremos. No hieras ni ofendas con el acero filoso de tus palabras, puede que no mates, pero harás sufrir. Así que, no dejes que se muera el sol sin que hayan muerto tus rencores.
"Cuando lastimes a alguien, clava un clavo en la pared y después que te disculpes, saca ese clavo de la paredy verás que lamentablemente queda un hueco".

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