Creo en ti aun cuando renuncias a tus sueños, porque cada renuncia está inevitablemente ligada a un comienzo. Creo en ti aún cuando experimentas confusión, porque estás a punto de abrir una puerta más. Creo en ti aun cuando dejas de amarte o incluso cuando te odias porque en algunos lapsos de desconexión te encuentro. Creo en ti aun cuando te cuesta trabajo perdonar(te), porque la lucha también tiene su mérito, porque de las guerras también se aprende. Creo en ti porque creo en mí.
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