Déjame por un momento a solas,
púes deseo recordarte para saber que no te he olvidado.
Deja aquí mismo tus manos,
porque al tocarlas sentiré que aún sigues presente.
Pero lo que más te pido es que no quites esta venda de mis ojos.
Mientras, Puedes dejar tu perfume frente a mí,
para olerlo cada vez que quiera dormir en paz.
Puedes también cerrar la puerta, para que cuando retornes a mi lado tengas que abrirla, así podre escuchar que has llegado.
Te pido que me des un último beso, para que dejes la miel de tus labios en los míos, así cuando tenga hambre de otro beso lameré el dulce amor que has dejado en mi.
Pero no quites la venda de mis ojos.
Déjame decirte una vez más al oído que TE AMO, de esta manera me recordarás y sabrás que me has dejado aquí.
Permíteme escuchar de nuevo tu risa para no amargarme en tu ausencia.
Dime a dónde vas para decirte por donde ir y para saber cuántos días viviré sin ti.
Por último toma mi corazón y llévalo en tu viaje, cada noche dile que lo amas para que no sufra y cada vez que esté inquieto y te susurre cosas al oído, sólo acarícialo para que se calme, guárdalo muy bien, porque cuando vuelvas me lo tendrás que regresar, y si no lo haces sólo te pido que lo conserves, así siempre estaré a tu lado, pero por favor, no quites está venda de mis ojos, déjame ciego, sólo permíteme sentirte, olerte, escucharte y probarte, pero no quites la venda, porque si lo haces moriré sin ti, viendo la dolorosa agonía del adiós.

No hay comentarios:
Publicar un comentario